En este caso es un sencillísimo reciclado. Se trata de un vaso que tenía por casa y que he transformado en un portavelas e incluso, había pensado, en un portacepillos de dientes.
La técnica es muy muy sencilla y se hace en dos ratos. No me voy a extender en el paso a paso porque además de fácil ya lo expliqué en otra entrada con un mandala que hice, si quieres verlo os dejo el enlace.
Por cierto, tengo que decir que a mí de pequeñita me entusiasmaban las mariposas. Este trabajo va dedicado a todas las que os gusten las mariposas como a mí, en especial a MARU y a GLORIA, dos magníficas personas. Va por vosotras!!!
Espero que os guste.
Os dejo también la plantilla de donde está sacada.
Hasta prontito.
Anabel